Cuencos Tibetanos
Hablemos de los Cuencos Tibetanos
Los hasta hace muy poco misteriosos Cuencos Tibetanos, constituyen un secreto celosamente guardado por los Monjes del Tibet.
Los mismos tienen el poder de conectarnos con nuestro ser interior profundo, llevándonos a cambiar la conciencia de las tensiones cotidianas por un estado de paz y meditación expansiva.
Son instrumentos musicales profundamente relajantes, un verdadero antídoto para el estrés, que despeja la mente rompiendo los bloqueos y equilibrando nuestro sistema energético.
La consecuencia o el resultado obtenido a través de un tratamiento, será un individuo centrado, feliz y mas productivo que se conduce dentro de un estado de tranquilidad y equilibrio.
El sonido producido por estos instrumentos, es una poderosa herramienta de transformación para el ser humano en los planos físico, mental, emocional y espiritual.
Ya las culturas antiguas, aquellas que forjaron la sabiduría para la humanidad, manejaban y conocían los secretos del sonido y la vibración, tal es así que esto formaba parte de sus ceremonias de iniciación. Entre estos pueblos citaremos a los Atlantes, Egipcios y Tibetanos, cada uno de ellos con sus propios y particulares instrumentos, pero utilizando el sonido para el mismo fin.
Los Cuencos Tibetanos, con sus distintos tonos, alturas e intención, producen una secuencia sonora diseñada para destacar la combinación de sus armónicos produciendo efectos benéficos de relajación y equilibrio interior.
Los sonidos producidos, son puros e intensos y guardan un misterio particular capaz de llevar a cada participante a experiencias distintas y difíciles de explicar con palabras, en realidad, son sentires que muy difícilmente pueden traducirse en palabras.
Escuchando su sonido y sintiendo su vibración, nos veremos invitados a recuperar la armonía y control de nuestro cuerpo, mente y emociones alineándonos con la gran sinfonía de la vida.
Todo lo que existe en el cosmos vibra y nosotros somos parte de él. Vibrar en desarmonía con este movimiento universal nos desequilibra, bloquea y altera. Nuestras células, tejidos y órganos, están compuestos de átomos en constante movimiento produciendo vibraciones de distintas frecuencias que se traslucen en una sola que debe ser armónica con la naturaleza y el universo.
Sin embargo, este estado de equilibrio se pierde fácilmente. El estrés, los ritmos de vida actual y las tensiones físicas y emocionales, interfieren en esa armonía interna y nos conducen al cansancio, al dolor, al malestar y las enfermedades del cuerpo y la mente.
Cuando el sonido fluye a través de nuestro cuerpo, afecta a su vibración y produce un reordenamiento molecular. El sonido aporta una frecuencia vibratoria que el cuerpo reconoce, captando las combinaciones armónicas cual si fueran una clave para el restablecimiento del equilibrio interno y el retorno a la salud.
Esta clave armónica convierte al sonido en una poderosa herramienta de transformación, ya que el mismo puede modificar cualquier sustancia, reordenarla y en definitiva, sanar.
Cualquier tipo de bloqueo energético, ya sea físico, mental o emocional, puede ser tratado con sonido, creando una onda de frecuencia que se superponga a las ondas de las frecuencias defectuosas logrando al resonar realinear la energía en cualquiera de los niveles en que se halle bloqueada.
La vibración y el sonido producido por los cuencos actúa no solo sobre el síntoma si no también sobre el origen llegando a niveles a los que el intelecto no puede alcanzar. El cuerpo, la mente, el espíritu o los sentimientos, sintonizarán la frecuencia que les devuelvan la calma, la paz y el equilibrio. Permitiendo que el sonido fluya sobre nosotros, estaremos permitiendo que nuestro ser reconozca sus ritmos naturales, los ritmos de aquel reino perdido al que a partir del sonido y la armonización, es posible retornar en armonía con el orden natural que nos rodea.
Heriberto Álvarez